domingo, 23 de octubre de 2011

Un ambiente familiar y educativo que los inspire y fortalezca aumenta su coeficiente intelectual.

Aunque la discusión de si los niños inteligentes nacen o se hacen es tema de nunca acabar, algunos expertos, desde diversas latitudes, parecen coincidir en lo segundo: se hacen.

El primero es Julián de Zubiría, director del Instituto Alberto Merani, la entidad bogotana que ayuda a niños a desarrollar su inteligencia a través de capacidades diversas.

Para él, señales precoces no son muestras suficientes de una inteligencia superior e, incluso, el concepto de niño superdotado resulta errado. "Se desconoce que la inteligencia y el talento son diversos y variables", explica.

Por eso, no está de acuerdo con las pruebas de inteligencia de los niños. Según él, además de que no permiten medir los diferentes tipos de inteligencias y talentos, son obsoletas para esta época.

"¿Qué hay detrás de un niño muy inteligente? Un buen entorno, una buena familia y una buena educación. La mayor parte de la inteligencia no es genética, es medioambiental", considera.

Algo similar opina Celestino Rodríguez, profesor de psicología de la Educación de la Universidad de Oviedo (España), para quien la inteligencia genética es diferente a la que se adquiere después. "Son dos tipos de inteligencia que se conjugan en una y dan como resultado la capacidad del individuo para realizar tareas, desarrollarse, aprender y, en definitiva, adaptarse al medio", indica.

No obstante, es enfático en afirmar que un ambiente inspirador aumenta las posibilidades de desarrollar un alto coeficiente intelectual, pero hay que entender que la inteligencia es diversa. "Hay niños que son muy buenos para jugar fútbol, pero no tanto para las matemáticas; o unos son muy buenos con los números, pero no con las relaciones sociales", reitera De Zubiría. Por eso, no hay que desgastarse pensando en si el niño tiene una inteligencia superior, sino en descubrir y potencializar sus talentos, y en procurar que sea feliz.

A la hora de detectar a un alumno con altas capacidades, los profesores deben fijarse en características como la creatividad, además de la capacidad de estar despierto y de sintetizar con rapidez lo que se le dice o lo que ve, añade Rodríguez. Sin embargo, a menudo, estos niños presentan dificultades para relacionarse con sus semejantes. "Suelen ser dominantes y les cuesta integrarse", apunta Mercedes Fernández, maestra de educación primaria.

Beatriz Parra, directora del Centro Psicológico del Aprehendizaje, en Bogotá, prefiere no hablar de niños superdotados, sino con inteligencia superior. Considera que sí influye una herencia genética, pero que debe ser combinada con componentes culturales y sociales que impulsen el desarrollo del niño durante la crianza. De lo contrario, esa virtud puede estancarse.

"Son niños con inquietudes y muestras intelectuales que van más adelante que el resto de su edad; por ejemplo, un niño de 6 años que piensa y actúa como uno de 10", dice. Antes, recuerda Parra, a estos niños se los trataba como 'pequeños genios' y eso les generaba conflictos de relaciones personales con sus compañeros. En la actualidad, no hay que darles ese trato.

Lo ideal, dice la psicóloga, es que tengan una educación normal -en colegios regulares-, pero con una alta exigencia académica. Insiste en que es importante que los pequeños combinen sus estudios con deportes y actividades extracurriculares, pero en ciclos completos. Más que la inteligencia, importa qué tan felices son mientras se vuelven más inteligentes.

Detecte si su hijo tiene inteligencia superior

-Empiezan a hablar más temprano. El desarrollo psicomotor y del lenguaje es precoz y acelerado, así como el desarrollo social y emocional.

-Desde pequeños hacen preguntas muy poco convencionales para su edad.

-Participan en conversaciones de adultos y adquieren información por su cuenta que no es normal para su edad.

-Tienen una memoria excepcional y quieren explorar el mundo por su cuenta.

-No se someten fácilmente a la autoridad ni se conforman con razones o respuestas que no tengan una explicación realmente lógica.

-No suelen ser los mejores estudiantes; se aburren con facilidad ante actividades de poca exigencia mental.

-Se aíslan del grupo y no participan; prefieren irse para la biblioteca porque su afición suele ser la lectura. Se interesan por temas científicos y sociales.

Beatriz Parra, directora del Centro Psicológico del Aprehendizaje.

Lo clave es su felicidad

-Escuche, conozca, ame y procure que su hijo sea feliz.

-No aspire a que su hijo sea lo que usted no fue; no se sienta dueño de sus ideas.

-Un padre que considera a su hijo muy inteligente puede generarle daño al imponerle responsabilidades muy altas.

-Si quiere que el niño sea analítico, motívelo en la lectura, la reflexión y el análisis. Si quiere que sea muy inteligente a nivel emocional, ubique sus debilidades y fortalezas.

-Muchos padres no quieren ver los talentos de sus hijos.

fuente: http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/educacion/nios-inteligentes_10617404-4

1 comentario:

Anónimo dijo...

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